Entrevista a Rosario
Bléfari, mayo 1999
SOBRE
OLVIDOS, GENÉTICA Y CAOS
En una fría tarde de otoño
nos dirigimos a una entrevista con Rosario Bléfari, con motivo de su participación
en la película "Silvia Prieto", de Martin Rejtman. Vamos al centro porteño
con la promesa de encontrarnos a las 14.30. Los minutos pasan y la entrevistada
no llega. El temor nos invade. Los Suárez son de olvidarse de las cosas. Finalmente
tras una breve llamada y una pequeña espera, Rosario -que efectivamente se
había olvidado de que habíamos quedado en encontrarnos para la entrevista-
aparece casi irreconocible. Con el pelo teñido de rojizo -la onda Roxy no
se detiene- saludamos y nos dirigimos a un bar cercano.
¿Estás conforme con
el resultado de la película?
Rosario: "Creo que quedé‚
bastante conforme, no sólo con mi trabajo sino con la película. Me gusta mucho
como quedó. No me sorprende porque estaba muy bueno el guión y conociendo
a Martín le tenía mucha fe".
Ahora bien, sabemos que
Rosario hace un tiempo trabajó como moza en el bar Dos Mundos de la ya cerrada
Fundación Banco Patricios, al igual que Silvia Prieto en la película.
¿El personaje toma
cosas de Rosario?
Rosario: "Martín pensó
más que nada como con la forma, sabiendo que el personaje iba a tener mi forma
de hablar y de moverse, esas cosas que por más que uno haga una construcción
del personaje son inherentes a la persona. Como personaje me parece muy difícil
que alguien se sienta parecido a Silvia Prieto, porque es una mujer muy rara,
aunque parezca normal en algún punto. Se le pueden encontrar cosas que uno
reconoce en gente de todos los días, pero es tan contundente en esos comportamientos,
tan decidida y al mismo tiempo está en su incertidumbre, porque va como a
la deriva pero al mismo tiempo toma decisiones. En ese sentido todos somos
así: ella va como a ciegas y al mismo tiempo cree que va tomando decisiones
y va guiando su destino y realmente es más incierto de lo que se cree".
En busca de una definición
para esta historia donde una mujer busca su identidad -por decirlo de alguna
forma- cuando se encuentra con que hay otras que se llaman igual que ella,
la cantante de Suárez dice: "para mí es una comedia. Yo siempre le hacía el
chiste a Martín de que tenía que poner risas como en la televisión" (risas).
Aparte como son como situaciones encadenadas una atrás de la otra, parecía
que por momentos tenía ese ritmo casi como de sketch, donde más que acción
hay diálogo. Además las vidas de los personajes, te da risa pero al mismo
tiempo es como patético, tiene como una ironía, algo que no se ve. Es una
comedia inteligente pero accesible".
Ese "dialogado" constante
al que hacía alusión la protagonista se explica por una cuestión de falta
de fondos, un recurso para aprovechar al máximo los los medios con los que
se realizó. "Martín pensó la película en función de lo que tenía a mano. Con
los actores y con un presupuesto corto, como para que se hablara más de los
que se dijera y fuera más barato" (más risas).
La mayoría de los críticos
cinematográficos coincidió en que "Silvia Prieto" formaba parte de un nuevo
tipo de cine, distinto a lo hecho hasta ahora, dentro de los que se podría
denominar "nuevo cine argentino". Dice Rosario: "No había aparecido hasta
el momento algo que combinara la comedia y el humor y que al mismo tiempo
fuera profunda, porque la película en definitiva deja esa sensación como inquietante.
Hay otras películas que son distintas a "Silvia Prieto" pero que son también
diferentes a lo anterior. Se nota que hay todo un movimiento de gente nueva
y diferente, que también es distinta entre sí".
En sus otras apariciones
en la pantalla grande -"Color Escondido", "Lo que vendrá", "1000 Boomerangs"
y "Yo, la peor de todas", entre otras- Rosario nunca se sintió satisfecha
con los resultados. "En las otras películas que trabajé‚ lo hice porque me
gusta mucho actuar. Yo lo hacía sabiendo que no me convencía mucho, pero no
me podía dar el lujo de desperdiciar las oportunidades". Sin embargo, Rosario
nunca contó con la actuación como algo permanente y primordial, sobre todo
por la incertidumbre que produce tener que depender en todo momento de terceros
-directores de cine y teatro, castings, etc- para poder expresarse artísticamente.
"Tengo otras cosas a las que me dedico como la música que me permiten tener
más control y estar conforme con todo y no tener que esperar a que nadie me
elija".
Con Suárez a punto de
terminar el disco, a mediados de junio Rosario va a presentar en "Belleza
y Felicidad" -un local de materiales artísticos- una serie de collages, y
proyecta preparar con Susana Pampín un show científico. "Nuestra ambición
es hacer varios y el primero es sobre la mente. Tomamos nuevos conceptos sobre
la conciencia y la mente. Apunta a la cuestión de dejar de concebir mente
y cerebro como dos cosas separadas, tiene esa tendencia antianimista". Otros
temas para futuros shows son la genética y el caos. "Los temas están muy atravesados,
hay cosas que se repiten".
Mientras tanto, también
proyecta hacia fin de año poder preparar una versión de "El coloquio de los
perros" de Cervantes junto a Valeria Bertuccelli -con quien ya realizara "Arles
1888". Además hay tratativas para continuar con las colaboraciones entre Rosario
y María Fernanda Aldana. "Nos pusimos a hablar seriamente y queremos preparar
algo contundente y no improvisar. Como no somos un grupo tenemos que juntarnos
y hacer como si fuera una obra".
Mariano
Lago |